Militarismo y educación

Militarismo y educación en reyes magos

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Acaban de pasar las fechas navideñas y los regalos de los “reyes magos”. Son épocas  de alegrías compartidas, de descanso y de actividades de diversión en familia. Son épocas donde nos hacemos regalos como símbolo de afecto, de reconocimiento hacia con el otro. Acabamos de pasar unas semanas de todo esto. Y, ¿qué ha hecho el militarismo en estas fechas?, pues no descansar. Aprovechar el “buen rollo familiar” que tenemos en estas fechas e intentar colarnos “lo majo” que son, “el bien” que nos aportan, “los valores” que nos transmiten.

Recordemos un poco de historia de antes de ayer.

Fue en 1998 cuando el ejército español vió que había una necesidad urgente de cambiar la imagen que tenía de ellos la ciudadanía. Por aquel entonces todas las encuestas del CIS le situaban en la cola de las instituciones menos valoradas por la sociedad. Fueron muchas causas las que llevaron a esta desvalorización del éjercito por parte de la sociedad española pero quizá la causa principal fue la fuerza de un movimiento social, el antimilitarismo y la insumisión, la que potenció este desapego ciudadano a lo militar.

¿Y qué hizo la maquinaria militarista?.

Se puso a trabajar a destajo. En 1996 la directiva de defensa nacional (máximo documento que rige la política militarista de España) se propuso un objetivo “conseguir que la sociedad española comprenda, apoye y participe con mayor intensidad en la tarea de mantener un dispositivo de defensa adaptado a los intereses estratégicos de españoles.”.  Toma ya. Lo que querían decir era que había que realizar una campaña grande de lavado de imagen de un ejercito para atraer adictos a la causa militar.

¿Cómo lo hicieron?.

Se introdujeron en el ámbito escolar, a través de la recién estrenada asignatura de educación en valores de la LOGSE, la educación para la paz. Querían apropiarse del concepto de paz. Empezaron a decir que los ejércitos están para defender la paz. Ya no defendían para lo que había nacido un ejercito, la guerra. Para hacer la guerra. Ahora había que defender la paz, y unos años después la democracia, esa que al militarismo solamente le importa cuando ve en riesgo su existencia.

Eso sí, decidieron transmitir que la paz y la democracia inevitablemente hay que defenderla,  como solamente la sabe defender el militarismo, a través de la fuerza armada, de la violencia.  Fueron a las escuelas a decir que había que defender la paz de forma armada.

Se les ocurrió la brillante idea de ir a contar a los niños, y no tan niños, lo bien y lo divertido que es defender la paz de forma armada. Lo mucho que iban a aprender,  los viajes que iban a poder realizar, a todas las poblaciones que iban a poder ayudar, los aparatos y tecnología que iban a poder usar tan divertidos como los juegos de consola que tenían.

El militarismo  lanzó 1999 una basta campaña para ir introduciendo su mensaje en los centros escolares y en todo evento infantil y juvenil. Se gastaban 3000 millones de pesetas cada año en realizar este tipo de campañas.

Aparecieron en los centros de formación del profesorado, en tutorias escolares, en la semanas de la paz que celebraban los centros educativos, en las semanas culturales de los colegios, haciendo campañas inmensas de publicidad en TV, en radio, en carteles publicitarios de carreteras, llevaron dos años consecutivos un camión de publicidad en la vuelta ciclista a España recorriendo con la organización todos los sitios por donde pasaba.

Se les ocurrió tener más presencia en los salones de ocio-educación de la infancia y juventud. En Madrid fue en la famosa  feria infantil-juvenil anual llamada Juvenalia, que muchos recordareis, ¿a quien no han llevado alguna vez a Juvenalia?. Los militares solían poner un tanque donde te subias y te los pasabas pipa creyendote el chaval más poderoso del mundo en el momento de estar dentro del tanque. Era como si al sumergirte dentro del tanque adquirieras una fuerza, un espíritu (el militar) que te transformaba a los mando de ese “bicharraco” en alguien indestructible. Molaba. era lo que más se repetía a la salida del tanquecito. Más adelante ya no solo era la presencia del tanque, sino de todo un complejo de multiaventura, donde escalabas, te lanzabas por tirolinas y el famoso tanque, no podía faltar…El stand del ejército era el más visitado por que excitaba mucho y era muy deportivo y dinámico.

En muchas ciudades de España se realizan estos salones educativos y de ocio de la infancia donde los chavales se lo pasanban pipa. Les molaba mucho. Y aún lo siguen haciendo.

Con este tipo de actividades el militarismo intenta trataba y trata de romper los prejuicios que sobre el ejército, las armas, las guerras, la violencia armada puedan tener los niños y las niñas. Intenta hacer de la guerra algo divertido, cercano y ameno para la familia y las nuevas generaciones. No hay imagenes de heridos, muertes, destrucción, sangre, dolor de las familias de los soldados o población caída en conflicto.

Se obvia la verdadera realidad en la que se mueven los ejercitos y para lo que han sido creados,h la realidad de violencia armada, de la resolución de los conflictos por la fuerza, del uso de las armas que no tienen un fin de entretener ni divertir sino con el fin de  matar al enemigo y generar destrucción, dolor y muerte.

Se obvia que los valores que supuestamente transmiten no son de su exclusividad: el sacrificio, el esfuerzo, el compromiso, la responsabilidad, la solidaridad. Son valores que se pueden transmitir desde otras formas e instituciones noviolentas y más democráticas, como puede ser la escuela. Se  olvidan de los valores que sí son exclusivamente suyos: la sumisión, el acatamiento, la falta de democracia en las decisiones, la violencia, el machismo, la falta de libertad de expresión..esto si que son valores propios del militarismo.

Con estás prácticas queda claro que el militarismo sigue año tras año intentando dar una imagen positiva y seducir a la ciudadanía para ganar adeptos a su causa. No necesitamos que el militarismo nos enseñe nada. No necesitamos que el militarismo divierta a nuestros hijos e hijas, a nuestras familias.

Que la educación de lo militar, del espíritu del militarismo, se quede en los libros como anecdotario. No es una educación constructiva.  Está en nuestras manos el elegir cómo divertirnos en familia, el qué regalar a nuestros hijos/as, el qué valores transmitirles.

Porque educar no es enseñar solamente a saber leer ni escribir, ni adquirir conocimientos académicos, sino a saber ser ciudadanos y ciudadanas. El militarismo no quiere que seamos ciudadanos y ciudadanas, más bien quiere que aprendamos a leer y escribir con el uso de las armas, con la defensa  de sus intereses a través del uso de la fuerza armada. Unos intereses que son estratégicos para ellos, para mantener las desigualdades y las injusticias sociales.

Aquí os dejo una campaña de desmilitarización contra uno de los salones de ocio y de infancia que ha tenido lugar  estos días de Enero 2013 en Barcelona. Como veis sigue el militarismo “trabajando” para captar a gente.

http://desmilitaritzem.blog.pangea.org/?lang=es

Recordar siempre. Que no nos vendan la moto, que no nos engañen, ni cuando somos niños/as, que los ejércitos perjudican seriamente la salud personal y social.

 http://wp.me/P306CL-5f

Porque las armas no educan, las armas matan.(Que se lo digan a la sociedad estadounidense)

Desmilitaricemos todo espacio educativo y de ocio de nuestra infancia y juventud.

militarismo.educación

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