Escrache: ¿Violencia o Noviolencia?

Dibujo escrache

El pasado 29 de Abril la sombra indeleble de Esperanza Aguirre volvió a aparecer al primer plano de la actualidad con unas declaraciones pidiendo la dimisión del presidente del Tribunal Supremo, Gonzalo Moliner, porque éste dijo que:” los escraches no están siendo violentos por lo que son un ejemplo de libertad de manifestación.“.

A la vez, Cospedal acusó a los escrachistas de ser igual que los nazis o que los etarras. Siguiendo en esta línea, la corte mediática de la derecha más reaccionaria se han dedicado a acoger esta línea de argumentos contra los ciudadanos/as que libremente se manifiestan frente a la casa de un político o frente a su sede y las han adornado de titulares con fotos en portadas donde se muestran gestos de agresividad de los manifestantes o de miedo de los diputados presionados. Incluso algunos periódicos como el Mundo concluyen de forma descaradamente maniquea y simplista que como el escrache no es una palabra que la recoja la RAE y que la palabra más aproximada es el verbo escrachar y como en su primera acepción significa, según la RAE:  romper, destruir, aplastar, pues este periódico concluye de forma simplista diciendo que por lo tanto ningún escrache puede ser pacífico. Toma ya!!. ¡¡manda “webos”, estos del Mundo y estos neoliberales derechistas!!.
El propio Gonzalo Moliner tuvo que salir a la prensa a aclarar lo obvio que no apoya los escraches con violencia. Incluso el SUP, sindicato de la Policía denunció que reciben ordenes de reprimir este tipo de acciones ciudadanas. Lo denuncian pero cumplen las ordenes. No las desobedecen y reprimen sin medida alguna como en el último escrache en la sede del PP.

Tras todo esta expresión del poder represor sin miramientos lo que hay detrás es querer distraer la atención de lo importante. Criminalizando y reprimiendo, asustando, hiriendo..etc a los ciudadanos que no se quedan en casa, a la vez que se agreden y violentan los derechos sociales y políticos de todos y de todas.

Es la vieja metodología de polarizar y violentar la conflictividad social. Igual que con el conflicto vasco en la segunda legislatura de Aznar todo lo que fuera nacionalismo vasco era ETA ahora todo lo que es movimiento social ciudadano expresado en la calle es acto de terrorismo y de violencia. La constitución y la democracia solamente es lo que ellos dicen: el parlamento y los partidos políticos y el gobierno salidos de las elecciones.Lo demás no cuenta para la política de este gobierno.

Aunque pareciera que no merece la pena aclarar lo que es de perogrullo que es si los escraches son o no violentos, toca hacerlo.

Decir que un escrache es un acoso que son acosadores las personas que lo hacen es faltar al respeto a los víctimas de acosos. Porque lo que es un escrache es una presión ciudadana no a la persona sino a lo que representa y sino que no se hubiera metido a político. La presión ciudadana se hace y se debe hacer en la calle frente a la sede, frente al domicilio, frente a donde sea.La presión ciudadana no se hace en el parlamento, y más si éste no es representativo y es absolutista como el que tenemos ahora.

Los escraches no son nuevos, es la presión ciudadana de siempre. La que ha llevado a avanzar en democracia a este sistema social actualmente en estado terminal y que está retrocediendo a pasos agigantados. Son acciones directas noviolentas popularizadas en otras décadas por movimientos sociales como el antimilitarismo-insumisión y el movimiento ecologista.

Muchas acciones directas noviolentas hemos realizado desde el movimiento antimilitarista donde bloqueabamos puertas de acceso a cuarteles, nos subíamos en repisas de sedes y cuarteles desplegando pancartas, pintábamos fachadas y otros lugares emblemáticos de la ciudad para hacer llegar mensajes antibélicos y antimilitaristas y pacifistas o contra el militarismo reinante…etc..es decir, se presionaba y mucho a los militares y a lo militar.

El poder reprimió mucho, con cárcel, sanciones enormes, inhabilitaciones para trabajar,..fueron muchos años y décadas de lucha.

De la incomprensión ciudadana se paso a la compresión, al apoyo  y hasta jueces se sumaron no aplicando sanciones ni condenas ni juzgando siquiera. Al final tras décadas de lucha social noviolenta se consiguió ganar al poder y se quitó el servicio militar obligatorio, la mili, en este país que llevaba más de 200 años implantada. Aún queda mucho militarismo que erradicar pero esa victoria parcial se consiguió.

La fuerza de este tipo de acciones directas ciudadanas fueron, y son, su capacidad de transformar la mentalidad social de la época por su carácter pedagógico . Este carácter pedagógico se lo daba el apellido noviolento. Ser capaz de luchar contra el poder que ejerce una violencia desmedida y sin límites a la ciudadanía con acciones directas noviolentas (con escraches): bloqueos, boicots, pintadas, encadenamientos, huelgas de hambre, perseguir a militares o ministros con carteles acusándolos de matar con sus medidas bélicas y militaristas, bloquear líneas telefónicas…etc, ser capaz de luchar con esta metodología es poseer un “arma muy poderosa de transformación social”.

Cuando recibes este tipo de violencia es legítima la decisión de defenderte y luchar violentamente, como también hacerlo noviolentamente. Lo importante es luchar porque sino sabes que vas a perder seguro. Pero si además le añadimos a nuestra lucha social un carácter pedagógico que nos lo aporta la noviolencia seguramente no solamente cuente el fin que perseguimos sino la manera de hacerlo, por lo que tanto, el proceso y los resultados serán más globales y aglutinaremos más compresión y más apoyo a nuestra lucha. Tendremos más fuerza social muy necesaria, vital para tener opciones de victoria.

La noviolencia y su carácter pedagógico entiende la lucha social como un proceso. Un proceso donde si tenemos presente la coherencia entre el fin que se persigue y los medios que usamos para conseguirlos tendremos ya ganado una parte importante que ni el poder nos la podrá arrebatar, incluso aunque perdamos. Esa parte es el carácter pedagógico de transformación social que nos transforma primero como individuos que tejiendo redes de resistencia y solidaridad nos contagiamos esa transformación haciéndola colectiva y dándola forma sociopolítica.

Aunque tengamos constantemente que explicitarlo y aclararlo porque el poder ya se encargará de manipularlo y tergivérsalo, como lo está haciendo ahora con los escraches, estoy seguro que la lucha social noviolenta es necesaria y efectiva.

Dibujo escrache

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