Vencedores y vencidos

fin.guerraNo entiendo la manifestación del 27-O. No entiendo que se haya convocado exigiendo que haya vencedores y vencidos. Ese lenguaje se acerca peligrosamente a dar por buena la retórica militar de los terroristas. Se parece peligrosamente a darle la razón a ETA y su entorno cuando afirman que había un conflicto y libraban una guerra. Las palabras no matan. Pero nunca son inocentes.

  No entiendo que se haya convocado en nombre de todas las víctimas, cuando sabemos que ni están todas, ni todas piensan igual sobre la bondad o la maldad de la anulación de la la llamada doctrina Parot. Tanto valdrán la opinión y los sentimientos de unas y otras. El tan mencionado respeto a las víctimas debería empezar por tratarlas con igualdad y justicia. ¿O es que solo merece honor y respeto el dolor de aquellas que dicen lo que nos conviene oír?

No entiendo que muchos entre quienes se arrogan la capacidad de hablar en nombre de todas las víctimas insinúen o digan que, o se está con ellas, o se está con los verdugos y los criminales. Y si lo hacen, deberían aceptar que ciudadanos tan libres y tan decentes como ellos les respondan que se equivocan, que ni la rabia ni el sufrimiento pueden ser utilizados para justificar lo injustificable.

No entiendo que los mismos que alabaron al Tribunal Europeo de Derechos Humanos cuando ratificó la ilegalización de Batasuna, ahora repitan que ni es un tribunal ni son jueces, que se trata de un órgano político y de políticos. A no ser que piensen que el Estado de Derecho y los tribunales solo valen cuando les dan la razón y la política es incompatible con la justicia.

No entiendo que se hable de injusticia o burla a la ley cuando el artículo 9.3 de la Constitución proclama “la irretroactividad de las disposiciones sancionadoras no favorables o restrictivas de derechos individuales”. O el Artículo 25 que establece que “las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán orientadas hacia la reeducación y reinserción social… El condenado a pena de prisión gozará de los derechos fundamentales de este capítulo a excepción de los que se vean expresamente limitados por el contenido del fallo condenatorio, el sentido de la pena y la ley penitenciaria”. El principio de irretroactividad penal es uno de los fundamentos del Estado de Derecho. Justicia es aquello que dice la ley y sentencian los jueces. No lo que queremos que digan o sentencien.

Ni en la Constitución ni en el código penal se hacen excepciones a estos principios según el tipo de delincuente o el delito. Si alguien quiere vivir en un país donde estos principios no rijan y la ley penal vaya a golpe de encuesta de opinión, o titulares e índices de audiencia, es muy libre de quererlo. Igual que yo soy libre para rechazarlo. Quién crea que el derecho penal debe funcionar a golpes, debería empezar por cambiar la Constitución.

No entiendo que los mismos que callaban o aplaudían cuando otro gobierno excarcelaba etarras con menos de la mitad de su pena cumplida porque lo importante era lograr la paz, ahora se indignen porque se cumple y hace cumplir la ley. Yo sigo pensando lo mismo que creía entonces. Lo mismo que he creído siempre. Lo importante es lograr la paz y la ley debe cumplirse y hacer que se cumpla. ¿O es que la indignación, la infamia y la traición dependen del color político del gobierno de turno? Si es así, si es cierto, resulta indecente y se falta al respeto que merecen las víctimas. Todas.

(Artículo de Antón Losada en eldiario.es)

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