Modelo machista de resolución de conflictos

A continuación reproducimos el artículo del profesor y Dr. Miguel Lorente que viene bien muy tenerlo presente  a raíz de los últimos episodios de conflictividad que hay entre el gobierno de Cataluña y el gobierno de España.

El modelo machista para resolver los conflictos entre dos partes basa su estrategia en generar más conflicto, no en el diálogo ni en el consenso.

El planteamiento es sencillo y surge de la construcción patriarcal de la cultura y de la sociedad que tenemos como consecuencia. Esta construcción toma como referencia universal lo masculino y sitúa a los hombres en una posición de superioridad respecto a las mujeres, de manera que establece la desigualdad de género como esencia de estructuración social, y a partir de ella ha ido tomando otros elementos para extender y ampliar la desigualdad a otras circunstancias y características de las personas que forman parte de esa sociedad. El resultado es un sistema jerarquizado de poder, o lo que es lo mismo, una sociedad en la que determinadas personas por su sexo, sus ideas, sus creencias, su color de piel, su status, su origen, su orientación sexual… tienen una serie de privilegios y ventajas respecto a aquellas otras cuyas características son consideradas inferiores por esa cultura y sociedad.

Cuando se produce un conflicto entre personas en diferente nivel dentro de esa estructura jerarquizada, a quien se encuentra en una posición de superioridad no le interesa dialogar o consensuar para solucionar el conflicto, porque ha de hacerlo a partir de argumentos y razones, y puede que no las tenga o que sean menos sólidas que las de la otra parte. Por eso le interesa agravar el conflicto, avivarlo con elementos que generen más enfrentamiento para de ese modo justificarse en el uso de los instrumentos propios de su posición de poder, y que la otra parte no tiene por encontrarse en un nivel inferior.

Con esa estrategia el conflicto va aumentando hasta llegar el momento del “hasta aquí hemos llegado”, a partir del cual se pone en marcha todo el arsenal de instrumentos que guarda en su posición de poder, bajo la justificación de que el conflicto es insostenible, y como si hubiera sido generado en exclusiva por la otra parte.

Este es el modelo machista de resolver los conflictos, y el que usan los hombres desde sus posiciones de poder con las mujeres, algunos llegando a la violencia, otros a la amenaza, y otros simplemente recurriendo a la escenificación del conflicto para que la mujer entienda que debe ceder ante su autoridad. Y como son los hombres y las referencias de la masculinidad las que impregnan la cultura y el significado de lo que acontece en la sociedad, el modelo se extiende a otros escenarios bajo los mismos planteamientos de la desigualdad y el poder, como ocurre en las relaciones laborales entre empresarios y trabajadores, en las relaciones dentro de los partidos políticos y en el ejercicio de la política, en las relaciones nacionales y en las internacionales… Cualquier escenario en el que se entienda que el conflicto es un ataque a la posición de poder y un pulso a la persona que responde desde ella, el resultado será un aumento del conflicto que lleve a vencer más que a convencer.

Porque el objetivo de la resolución de conflictos bajo esta estrategia machista es doble, por un lado resolver la cuestión formal que se ha planteado, sea esta personal, familiar, laboral, política, nacional o internacional; y por otro, ser reconocido como “vencedor” y salir reforzado en su posición de poder, aunque haya sido a través de una injusticia. Lo importante es vencer y aumentar el poder.

Este modelo de resolución de conflictos habitualmente reporta muchos éxitos a quienes están esas posiciones de privilegio, de ahí su refuerzo y su permanencia a lo largo de la historia, y su extensión a los ámbitos y contextos más diversos con ligeras variaciones. Pero siempre con la estrategia de resolver el conflicto generando más conflicto.

El problema se presenta cuando el modelo se utiliza frente a quien se piensa que está en una posición inferior y no lo está, o cuando lo está pero cuenta con otros mecanismo de apoyo informal que contrarrestan en parte el poder inicial de la otra posición, pero también cuando cada una de las partes cree que está en una posición de poder, y que debe potenciar el conflicto desde su lado para de ese modo poder utilizar su “carta secreta” y todos aquellos elementos propios a su posición que le permitirían vencer sin convencer. Al final, este tipo de planteamientos son los mismos que dicen eso de que “la historia la escriben los vencedores”, por eso lo importante es derrotar al otro del modo que sea, porque después lo suavizarán y endulzaran con su relato.

Lo estamos viendo estos días en diferentes contextos, pero es obvio que el más cercano y trascendente es el “conflicto” surgido con el proceso sobre el referéndum de autodeterminación de Cataluña del 1 de octubre. Al margen de los elementos formales sobre su legalidad y las motivaciones y razones de quienes quieren votar, de sobra conocidas y comentadas, lo que se está viendo es el típico conflicto al modo machista. Una especie de pulso que, como muy bien se ha dicho estos días recurriendo a la canción de Joan Manuel Serrat, parece que están a ver “quien la tiene más larga”. Lo único que le falta es ver a Rajoy decir “por mis cojones que no se vota”, y a Puigdemont responder, “por mis cojons que votamos”. Si lo dijeran quizás se entendería todo mejor.

La prueba de que realmente se trata de un modelo machista de afrontar el conflicto es su retroalimentación, es decir, la utilización de las consecuencias que se producen como resultado de las decisiones dirigidas a potenciar el conflicto como razones para mantener el conflicto y aumentar así su intensidad. Todo lo que está sucediendo estos días con las decisiones y acciones de unos y otros se está utilizando como justificación de las posiciones iniciales, cuando son un resultado de los problemas surgidos durante el conflicto, no causa del mismo. Pero eso no importa para las partes, lo que interesa es el conflicto en sí mismo y los apoyos para que quien dirige cada una de las posiciones sea reconocido por los suyos como ese macho-alfa capaz de dirigir al grupo.

También se ha comentado, y es cierto, que si en lugar de dos hombres al frente de cada parte hubiera dos mujeres y un modelo feminista de resolución de conflictos basado en la Igualdad, la empatía, el bien común… la situación actual sería completamente diferente.

En estas circunstancias el conflicto ya no se puede resolver, pero sí se puede detener y replantear de nuevo toda la situación. Esperemos que alguien saque el lado femenino que todos tenemos.”.

(Miguel Lorente Acosta Médico-Forense experto en Violencia de Género)

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¿Amando con WhatsApp?

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Así fue el encuentro:

[El] – Te echaba de menos. (tic)
[Ella] – Y yo a ti. (tic)
[El]- Demasiado sin estar juntos. (tic)
[Ella] – Demasiado tiempo sin poder acariciarte. (tic)
[El]- No me va a volver a separar nadie ni nada de ti. (tic)
[Ella] –  Necesito abrazarme a ti todos los días. (tic)
[El] – Yo necesito olerte y saberte cada minuto. (tic)
[Ella] – Yo necesito sentirte a mi lado cada mañana. (tic)
[El] – Sabes que te quiero. (tic)
[Ella] – Sabes que te amo (tic)

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[mensaje del servidor]

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Gracias por confiar en WhatsApp

PREGUNTAS PARA EL DEBATE Y LA REFLEXIÓN:

Dice la autora: “Hay quien sufre porque no puede vincularse y lo desea, o porque se vincula mal, o con altos precios y con dolor.”

  • ¿El whatsApp nos facilita o no el vincularnos afectivamente?.
  • ¿Podemos generar vínculos amorosos con el WhatsApp?
  • ¿Qué tipo de vínculos amorosos generamos con WhatsApp?
  • ¿Nos satisface este tipo de vinculación o pagamos alto precio por vincularnos afectivamente a través de WhatsApp?.
  • …etc

Yo tb tq (Yo también te quiero)

El desarrollo y aprendizaje del uso de las nuevas tecnologías va al triple de velocidad del aprendizaje de nuestras habilidades sociales, esas habilidades, como son la comunicación y la resolución de conflictos, que nos permiten relacionarnos más eficaz y enriquecedoramente.

El abuso de algunas tecnologías como está siendo el whatsapp o facebook en nuestra comunicación está fomentando unas relaciones aparentemente cómodas pero emocionalmente discapacitadas e ineficaces a la hora de abordar los inevitables conflictos cotidianos de la vida.

En este breve vídeo vemos una crítica muy acertada a este nuevo estilo de comunicación que se está imponiendo en nuestra sociedad. Quizá al sistema capitalista le interese este tipo de relaciones fugaces, incapaces emocionalmente, no estables, cómodas para la venta de sus productos móviles y para distraer a la gente de lo importante.

A mí  sinceramente creo que no valen porque un “te quiero”, un “ahí estoy para lo que necesites”, un “cómo va todo”,  o un “adiós” no tiene aplicación informática ni videoconferencia posible que lo transmita.Como todo el uso puede ser útil. El abuso, que es lo que hoy en día se va fomentando, nos trae problemas y nos limita nuestro desarrollo humano y social, nos limita el cómo saber relacionarnos, comunicarnos y resolver los problemas entre las personas.

Solamente en el diálogo verbal y directo encontraras las respuestas  a las cuestiones y las dudas de toda relación humana.

En recuerdo de Nelson Mandela

Ha muerto el hombre que supo llevar a cabo políticas de reconciliación nacional desde actitudes personales hasta decisiones políticas. Su coherencia fue clave a la hora de no dejar en papel mojado sus propuestas de superación y transformación del  conflicto entre blancos y negros en Sudáfrica. Aún le queda un largo camino que recorrer a su querido país pero nadie puede negar que él ha puesto las bases para que los problemas existentes no sean tratados desde la óptica de la desigualdad y exclusión racial.

Nelson Mandela dijo una vez en relación a sus enemigos: “No hay que apelar a su razón sino a sus corazones si queremos construir un país entre todos y todas”.

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Uso del ejército en la vida social (II)

militarizacion.vidasocial¿Usar el ejército para reventar la lucha de los trabajadores de la limpieza en Madrid?

Eso se cuestiona y critíca el Colectivo Antimilitarista Utopía Contagiosa en su muy buen artículo sobre como nos quieren meter al ejército hasta en la sopa y que aconsejo encarecidamente su lectura:  http://www.utopiacontagiosa.org/2013/11/14/usar-el-ejercito-para-reventar-la-lucha-de-los-trabajadores-de-la-limpieza-en-madrid/

Esta afición a usar el ejercito para resolver los conflictos sociales esta calando y ha llegado a  la ciudadanía, sobre todo, la conservadora y derechona madrileña. El alcalde de Granada en su conflicto con los trabajadores de la basura amenazó, hace unos meses, también con usar el ejército para resolver el conflicto que había generado su gestión privada del asunto.

Ahora algunos ciudadanos madrileños, debe ser que se aburren, y en lugar de movilizarse contra los abusos neoliberales de este gobierno, se “insolidarizan” movilizándose por internet recogiendo firmas para exigir que se use el ejército para recoger la basura en Madrid.

Dentro de poco en los conflictos familiares o escolares tendremos que llamar no ya la policía, que se la suele llamar y está presente en los curriculums escolares, sino al ejército para que también intervenga. Así poco a poco militarizamos la vida social y damos trabajo a los parásitos que viven de lo militar con nuestro dinero público y de paso aplaudimos al poder gobernante para que acabe con las reivindicaciones y defensa de los derechos sociales de los trabajadores/as  a golpe de esquirolazo militar. Manda webos!.

Ejército Caca!! Fdo. mi sobrino de 3 años.

Vencedores y vencidos

fin.guerraNo entiendo la manifestación del 27-O. No entiendo que se haya convocado exigiendo que haya vencedores y vencidos. Ese lenguaje se acerca peligrosamente a dar por buena la retórica militar de los terroristas. Se parece peligrosamente a darle la razón a ETA y su entorno cuando afirman que había un conflicto y libraban una guerra. Las palabras no matan. Pero nunca son inocentes.

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